El padre Flor María Rigoni, director del albergue Belén en Tapachula y premio nacional de derechos humanos, afirmó que las bandas de traficantes de humanos de la frontera sur, operan con mujeres centroamericanas que obtienen permisos del Instituto Nacional de Migración para establecerse legalmente en México y poder llegar a los albergues de la región a enganchar migrantes.

Entrevistado por Diario del Sur, el sacerdote italiano, afirmó además que este negocio ilícito, sigue siendo la “gallina de los huevos de oro” para los traficantes de humanos que obtienen sumas millonarias anualmente, pues cobran entre seis mil 500 a siete mil dólares por “trasladar” a los migrantes desde Ciudad Hidalgo hasta alguna ciudad de la frontera con Estados Unidos.

“El Stan, no tiene nada que ver, para mí es una coincidencia, pero en esas fechas fue cuando empezaron los infiltrados y la migración empezó a ser objeto de interés por el crimen organizado e inmediatamente vino la trata, porque rinde económicamente de inmediato y es una gallina de los huevos de oro, me duele decirlo, pero es así”, dijo el prelado.

“Después comenzó el control de los polleros para crear una red donde puedan pasar con precios muy altos, hoy cobran de seis mil 500 a siete mil dólares para llegar a la frontera norte, pero van directo”, expresó.

Destacó que los tratantes se aprovechan de los migrantes, ya que les brinda un ingreso fijo y si pueden aprovechan para extorsionarlos.

Además, otro de los problemas que padecen los migrantes es el secuestro para extorsión a sus familiares de los migrantes, explicando que ese delito se registra más en la zona norte de México, esto porque ahí pueden usar dos tipos de celulares, uno de la Frontera Norte de México, de manera que con la llamada pueden establecer que están en la Frontera y otro celular de San Antonio, Dallas o Houston, para decir que ya cruzó la persona, pero siguen de este lado”.

El defensor de los derechos humanos de los migrantes, consideró que los migrantes salvadoreños son los más susceptibles a ser víctimas de esos delitos.

“El grupo, que creo es el más vulnerable, ha sido el salvadoreño por un motivo muy sencillo, después de la dolarización de la economía de El Salvador, pueden jalar dinero de Centroamérica y de los parientes en Estados Unidos, esto en dólares”.

El sacerdote, expresó que todos los migrantes corren el riesgo de ser víctimas de la delincuencia, para llegar a Estados Unidos, pero “existen los ‘migrantes clásicos’ que viene en busca de trabajo, que desafortunadamente vienen por motivos económicos, también están los que vienen por otro tipo de inestabilidad social, de persecución, sino política, de venganza por las guerras civiles que tuvieron y por la fuerza, la violencia y el poderío que tienen las llamadas ‘gangas’ bandas o, pandillas, que son las maras”.